En un gran torneo, en donde regresó a jugar Rory McIlroy, el danés Rasmus Neergaard-Petersen dio un gran campanazo en el hoyo final del Crown Australian Open, cuando embocó un delicado putt para par, que al final representó su primer título en este circuito, ya que segundos después, el favorito local Cameron Smith, fallaría en forma increíble su respectivo putt, también para par, que eventualmente habría enviado al torneo a una muerte súbita. Un final de altísimo dramatismo en la incomparable cancha de Royal Melbourne, una de las mejores del mundo, que fuera sede del Presidents Cup en 2019.
Rasmus Neergaard-Petersen ciertamente había dado muestras de su gran calidad cuando en el torneo final del DP World Tour, en Dubai, estuvo a solo uno de haber entrado al desempate entre Rory McIlroy y Matthew Fitzpatrick, que este último conquistó en forma brillante. Esta vez, se aseguró de que nada se le escapara y lograra su primer gran campeonato. Con parciales de 67-66-66 el danés se veía muy seguro y salía con una ligera ventaja para la final, con 14-bajo par.
Sin embargo, fue alternando bogeys con birdies y con un último birdie en el hoyo 17, llegó a 15-bajo par, empatado con Cameron Smith, quien había salido en 12-bajo par, a dos golpes del puntero. Smith, visiblemente empujado por la fanaticada y en busca de su primer Australian Open, había igualado con birdie en el hoyo 17, para ambos jugadores llegar igualados al hoyo 18. Todo parecía indicar que la ventaja era para el australiano, una vez que el danés erró su segundo golpe, quedando su pelota en medio del pesado rough, cerca del bunker. Sin duda, era un tiro muy delicado, que ejecutó muy bien.
No obstante, lo mejor que pudo hacer es dejar su pelota a cinco metros del hoyo, para salvar su par. Con Cameron Smith a solo metro y medio para embocar su par, era claro que el putt de Neergaard-Petersen sería para forzar el desempate, ya que se daba por descontado que Smith embocaría su putt. Pero el público entró en shock, cuando después de ver embocar un tremendo putt del danés, Cameron Smith lamentablemente no pudo lograr el suyo y así fue que finalmente llegó a su fin este Crown Australian Open. Sin duda, Rasmus Neergaard-Petersen demostró tener tamaños para estar disputando contra los mejores. Este año, había estado cerca de ganar, pero no se le habían dado las cosas. Finalmente, en Dubai, en un gran duelo contra Fitzpatrick y el propio McIlory, Neergaard-Petersen dio una gran pelea en el grupo final, en donde se quedó a solo uno de haber ido al desempate, que finalmente decidió el torneo en favor de Fitzpatrick.
El nuevo campeón finalizó el torneo con 269 golpes, 15-bajo par, luego de ronda final de 70, uno-bajo par. Cameron Smith, por su parte, cerró con 69 golpes y score de 270, 14-bajo par. Cabe decir que hubo un tercero que estuvo muy cerca del liderato, el coreano Si Woo Kim, quien también jugó en el grupo final. Muy cerca estuvo este jugador de haber dado otro campanazo, como cuando capturó el Players Championship. Kim, con una ronda final de 70, se quedó con el tercer puesto, con score de 271 golpes, 13-bajo par.
Michael Hollick, un jugador sudafricano, sorprendió con un registro final de 65 golpes, seis-bajo par, que lo hizo saltar hasta el cuarto sitio, con score de 272 golpes, 12-bajo par.
Otros estelares que estuvieron muy cerca de la punta fueron Adam Scott (70), Josele Ballester (72) y Carlos Ortiz (74). Con tres sólidas rondas, Ortiz prometía mucho, como cuando disputó este año el U.S. Open; lamentablemente, no pudo mantener el paso y cayó hasta el octavo lugar empatado, con 275 golpes, nueve-bajo par.
Scott, otro de los favoritos locales, terminó en el quinto lugar en solitario, con score de 273 golpes, once-bajo par. Josele Ballester, ganador hace unas semanas en Saudi Arabia, empató en el sexto puesto, con score de 274 golpes, diez-bajo par.
FInalmente, cabría decir que el regreso de Rory McIlroy provocó gran atención por parte de los aficionados. Sin duda, su presencia congregó a muchos más fanáticos. Pero su actuación nunca fue competitiva y solamente se le vieron destellos de su juego. En realidad, nunca estuvo cerca del liderato. Sus parciales fueron de 72-68-68-69 para score de 277 golpes, siete-bajo par.
Mauricio Durazo V.

