El Masters nunca decepciona y este año no fue la excepción. Rory McIlroy, quien batalló durante 15 años para capturar su primer título, logrado el año pasado, ahora vuelve a hacer historia, con su segundo campeonato consecutivo, algo que solamente tres jugadores habían podido alcanzar. Jack Nicklaus (1965-66); Nick Faldo (1989-90) y Tiger Woods (2001-02) defendieron exitosamente su título. Rory McIlroy, con su hazaña en 2025-26, se une a este selecto grupo. En cuanto a drama, fue muy similar al año pasado, aunque Rory ganó de una manera diferente. Logró los 12-bajo par, en las dos primeras jornadas, con parciales de 67-65, que parecía que lo hacían escapar con el título. Ningún jugador había amasado una ventaja tan abultada en la historia, luego de 36 hoyos. Y luego, fue tan brusco el cambio que sufrió el torneo, que Rory estuvo a punto de ser el primer «chivo» en perder tal ventaja y no llevarse el campeonato. Así, Rory disparó 73-71, par de campo, para registrar su segunda victoria, con score de 276 golpes, 12-bajo par.
Lo increíble es que quien resultó subcampeón, Scottie Scheffler, había arrancado con un decepcionante 144 golpes, par de campo, producto de vueltas de 70-74, que lo colocaron a 12 golpes de la punta. Tal parecía que salía de la pelea por el título, un dos veces ganador. Ironía de la vida, que finalmente Scheffler haya sido el único jugador que finalizó a solo un golpe del campeón McIlroy. El actual número uno cerró el fin de semana con 65-68 para score de 277 golpes, 11-bajo par. Con la reacción de Scheffler y la manera en que Rory se cayó el fin de semana, el torneo se abrió para muchos aspirantes, algunos de los cuales nunca se imaginaron entrar en contención, tras el 12-bajo par que había registrado el de Irlanda en sus primeros 36 hoyos. Por ejemplo, Tyrrell Hatton, el mejor jugador de LIV Golf en este Masters, anotó 66 golpes en su vuelta final, para score de 278 golpes, 10-bajo par. Compartió el tercer lugar con Russell Henley (66), Justin Rose (70) y Cameron Young (73). Para Young, esta fue una gran experiencia que no tenía precedente, jugar en el grupo final, en compañía del campeón defensor. Lamentablemente, no fue capaz de haber dado más pelea al ganador y se lleva lo aprendido para ocasiones futuras.
Un poco más abajo, Collin Morikawa (68) y Sam Burns (73) empataron en el séptimo sitio, cada uno con 279 golpes, nueve-bajo par, en tanto que Xander Scheuffele (68) y Max Homa (67) compartieron el noveno lugar, con 280 golpes cada uno, ocho-bajo par.
En mi opinión, Russell Henley dio una gran sorpresa, al igual que Sam Burns, ambos con actuaciones que no se esperaban. Quizá esto se aplica más a Burns, quien reflejó la presión con su 73 de la última ronda. En cambio, Henley, un jugador de bajo perfil, que no atrae reflectores, se metió de lleno a la pelea con un excelente 68, cuatro-bajo par. Pero uno de los perdedores, fue sin duda, Justin Rose, quien ha atrapado millones de simpatizantes a lo largo de los años, en gran parte por su ejemplar actitud de siempre dar lo mejor de sí. Aun en situaciones desventajosas, las que más ha experimentado en su carrera, Rose ha atrapado miradas de la gente, que en esta ocasión estaba rogando al destino, que este Masters fuera para el inglés. Hacia la mitad de la ronda, increíblemente parecía que esto finalmente se cumpliría, pero Rose se derrumbó en un par de hoyos y salió de la disputa. Habiendo perdido en desempate el año pasado, muchos pensaron que este 2026 sería para él. Justin Rose, como lo aseguró al final de su ronda, regresará y buscará el elusivo «blazer verde». Pero sin duda, muchos pensarán que se le fue otra gran oportunidad, a sus 45 años. Es inevitable pensar que en el futuro cercano, ya no le quedarán muchos más.
En cuanto a los latinoamericanos, ninguno logró pasar el corte. Angel Cabrera anotó 160 golpes; Carlos Ortiz, 155 golpes; Mateo Pulcini, 159 y Nico Echavarría, 157 golpes. Ortiz tuvo el peor arranque de su vida, ya que muy rápidamente ya estaba 7-sobre par, en los primeros nueve hoyos, ciertamente un inicio del cual es muy complicado recuperarse.
Acerca de los representantes de LIV Golf, solamente Tyrrell Hatton estuvo a la altura, contendiendo inclusive en la ronda final. Llegó a colocarse a solo dos golpes de la punta, en determinado momento. Sacó la casta y llegó al tercer sitio, en su mejor actuación en el Masters en su carrera. Bryson DeChambeau, por su parte, salió de manera vergonzosa, ya que solamente requería de un bogey en el 18, para librar el corte, que se marcó en 148 golpes, cuatro-sobre par. Luego de un desaguisado en uno de los bunkers, anotó triple-bogey y salió con 76-74, 150 golpes. La otra carta fuerte, Jon Rahm, disparó un 68 en su vuelta final y ascendió al lugar 38, con score de 289 golpes, uno-sobre par.
Mauricio Durazo Villanueva

