154 del Open Championship

20 de julio de 2026

Apenas concluyó la edición número 154 del Open Championship, un torneo muy especial que trajo consigo muchas facetas. Tomemos primero, la sede: Royal Birkdale, uno de los campos ingleses de la rotación del Open, no fue el mismo de años previos. Debutado en 1954, Royal Birkdale jugó tan seco como nunca. Muy pocas lluvias habían caído en las semanas previas, así que inusual ver unos fairways muy amarillos, muy rápidos, factores que en definitiva, afectaron los scores.

El clima, que en los días del Open Championship, siempre traen consigo lluvias y fuertes vientos, en esta ocasión no llegaron y el calor fue intenso. Los vientos sí aparecieron, preferentemente por la tarde. Fue lógico esperar que los scores de la mañana, fueran ligeramente inferiores a los de la tarde. Con estos ingredientes, la cancha jugó muy rápida, los greens algo lentos y, paradójicamente, se registraron tres scores record de 62 golpes, ocho-bajo par. Este registro había sido anotado primeramente por Branden Grace en la edición de 2017, también en Royal Birkdale.

En esta ocasión el formidable campeón fue el neozelandés Ryan Fox, quien embocó un dramático putt de cuatro metros para birdie en el hoyo 18, que le dio su primer campeonato mayor.
Aunque se anotaron tres tarjetas de 62 golpes, los retos naturales y climatológicos que presentó Royal Birkdale, aumentaron el grado de dificultad, así que el score de 10-bajo par, muestra lo complicado que se jugó esta semana en la costa suroeste de Inglaterra, en Southport.

Enseguida, analicemos a los contendientes. Scottie Scheffler llegó como el campeón defensor, pero no con los números del año anterior. Sin embargo, algunos le daban alguna posibilidad de refrendar el título. Nunca estuvo realmente en contención, hasta en la recta final del domingo, cuando se acercó peligrosamente al liderato, pero no logró dar el último zarpazo. Aun así, mostró el porqué continúa dominando en el ranking mundial, sin que alguien le dispute esta posición. Scheffler disparó rondas de 68-68-70-67 para 273 golpes, 7-bajo par, compartiendo esta posición con el gran favorito local, Tommy Fleetwood, quien firmó tarjetas de 69-67-69-68. Fleetwood era la gran esperanza de los ingleses para que un connacional se llevara el trofeo (claret jug) por vez primera desde que Nick Faldo lo hizo en 1992, su tercer título en el Open Championship.

Tommy mantuvo vigente el sueño hasta la vuelta final, pero no logró encenderse en la recta final del torneo. Aun así, el inglés provocó el delirio de los miles de aficionados congregados.
Ryan Fox, el flamante ganador, sin duda atrapó las miradas de los golfistas en todo el planeta. Jugó de menos a más y prácticamente nadie le otorgaba posibilidades de triunfo; inclusive, tras su fantástica ronda de 62 golpes el sábado, los momios apostaban por Sam Burns, Tommy Fleetwood, Scheffler o Si Woo Kim. Fox abrió con parciales de 72-68, en el par de la cancha, pero explotó el sábado con su electrizante 62, ocho-bajo par. Ya en ocho-bajo par, se encontraba a solo dos golpes del puntero, Sam Burns, quien venía embalado con parciales de 73-62-65, 10-bajo par. Ambos jugaron en el grupo final, Burns en 10-bajo par y Fox en 8-bajo par.

El otro jugador que disparó 62 golpes fue el australiano Lucas Herbert, en la segunda vuelta. Ya en la ronda final, el liderato alternó, primeramente en Sam Burns, pero cuando el estadunidense comenzó a desplomarse, surgieron el propio Fox, Lucas Herbert, el coreano Si Woo Kim y un inspirado Cameron Young, quien fue uno de los actores principales en la jornada final en Royal Birkdale. Young tomó por asalto la cancha y comenzó a labrar una tarjeta impresionante, llegando a 10-bajo par con el birdie en el 17, su séptimo del día. No obstante, sufrió solitario bogey en el hoyo final, que momentáneamente le arruinó el momento. Lo que parecía un 63, finalmente fue un 64, seis-bajo par, sin duda, la actuación más relevante de la jornada final. Young puso así el score a vencer, un 271, nueve-bajo par. Por momentos, parecía que tendría alguna oportunidad de ir a un desempate, cuando menos. Pero, dos horas más tarde, Ryan Fox echó a perder los planes de Cameron Young, quien había sido subcampeón en 2022, detrás de Cameron Smith.

Este gran jugador de Nueva Zelandia, de 39 años, jugó los mejores seis hoyos en la recta final. Embocó cuatro birdies, en los hoyos 13, 14, 16 y 18 y rescató un increíble bogey en el par-3 del hoyo 15, en donde su pelota quedó en una posición casi imposible de jugar. También en el par-5 del hoyo 17, sufrió una situación infortunadamente adversa, de la cual también se recuperó. El birdie del hoyo 18, quedará para la posteridad como un poema de perfección. Drive al centro, un hierro-8 que aterrizó suavemente a solo tres metros y medio de la bandera. Tomándose tan solo unos 20 segundos para ejecutar el putt de su vida, Fox embocó con toda decisión, escribiéndose una página dorada en la rica historia del campeonato. Con parciales de 72-68-62-68, 270 golpes, Ryan Fox se proclamó campeón de la edición 154 del Open Championship.

Detrás de él, Cameron Young, con sus 271 golpes, nueve-bajo par. Sam Burns ocupó el tercer lugar, con score de 272 golpes, ocho-bajo par. Muchos pensaban que llegaba su hora, para ganar su primer torneo mayor. Sin embargo, no respondió a la hora decisiva y tuvo que sucumbir ante el tremendo empuje de Ryan Fox. Aun así, fue otra demostración de que Burns está ya cerca de capturar uno de los cuatro grandes, muy pronto.

Scottie Scheffler (67) y Tommy Fleetwood, empataron en el cuarto sitio, cada uno con score de 273 golpes, siete-bajo par. Detrás de ellos, tres jugadores compartieron el sexto lugar; Casey Jarvis, de Sudáfrica (66), Lucas Herbert (71) y Si Woo Kim (72), cada uno con score de 274 golpes, seis-bajo par.
Adam Scott (66) cerró en grande y así, empató en el noveno puesto, al lado de Ludvig Aberg, Rasmus Neergaard-Pettersen, Russell Henley y Ryan Gerard. Cada uno sumó 275, cinco-bajo par.
Bryson DeChambeau, quien protagonizara un episodio poco decoroso el viernes por la noche, terminó en el lugar 14, con acumulado de 276, cuatro-bajo par.

Mauricio Durazo Villanueva