Ecos de la 45th Ryder Cup

30 de septiembre de 2025
Cancha. Bethpage (Black Course) no fue, ni cercanamente, la bestia de campo que se anticipaba. Keegan Bradley, en este aspecto, sí fue muy honesto, aceptando la culpa en cuanto que Bethpage pudo haberse acondicionado para favorecer a los estadunidenses, cosa que no se hizo. Por otra parte, no fue una cancha que se prestara para situaciones dramáticas en los hoyos finales. Casi podría decirse que fue una competencia de poteo. Pero, nuevamente, el culpable es el cómo se acondicionó la cancha.
Capitanes. Sin duda, Luke Donald fue muy superior a su contraparte, Keegan Bradley. Inclusive, el propio Bradley lo elogió, hasta considerarlo el mejor Capitán de Ryder Cup de la historia, para el equipo de Europa. Keegan Bradley, en cambio, no supo armar sus parejas y, cuando comenzaron los problemas, nunca supo hacer los ajustes necesarios. Increíble, cuando anunció que dentro de su plan estaba repetir a las parejas perdedoras del viernes, en el formato de foursomes. Si no funcionan los equipos originales, para eso tiene un roster de 12 jugadores para moverlos como fichas de ajedrez. Y con respecto al número uno, Scottie Scheffler, lo expuso hasta el punto de que lo hizo ver muy mal. Jamás en la historia de la Ryder Cup, un jugador había perdido sus cuatro primeros matches, lo cual es inverosímil, si consideramos que, cuando un jugador pierde dos partidos consecutivos, el Capitán inmediatamente ajusta y le da descanso. Más aún, si un jugador pierde tres partidos consecutivos, ya no se lanza al cuarto. Y esto es lo que hizo Keegan Bradley, con el resultado esperado de que Scheffler perdió también el cuarto. Podría decirse que Bradley no tuvo las agallas y el valor para sentar a sus astros.
Él pensó que utilizaría intensamente a sus estrellas, sus caballos de hierro: Scheffler, DeChambeau, Thomas, Scheuffele, Cantlay, Morikawa. Cuando estos comenzaron a flaquear, nunca hizo los ajustes en las parejas y, tardíamente, brilló Cameron Young, como también J.J. Spaun, dos debutantes. 
Xander Schauffele y Young ganaron tres partidos cada uno; J.J. Spaun y Justin Thomas, dos partidos cada uno. Fueron quienes más brillaron en un equipo perdedor. Scottie Scheffler, que perdió sus cuatro primeros encuentros, rescató el del honor con su victoria en individuales. Quienes no ganaron un solo partido, Sam Burns, Harris English, Russell Henley y Collin Morikawa. 
Por Europa, Luke Donald aplicó al pie de la letra su plan pre-determinado. Como era un Capitán que repetía, pudo darle continuidad a su plan de Roma, 2023. De los 12 jugadores, 11 repitieron, con la diferencia que en lugar de Nicolai Hojgaard, calificó su gemelo, Rasmus Hojgaard. Era obvio que Donald iba a utilizar intensamente a sus caballos de hierro; Rory McIlroy, Jon Rahm y Tommy Fleetwood. Les pidió jugar las cinco sesiones del torneo, algo que solo está reservado para los grandes jugadores. Y cada uno de los tres respondió como los astros que son. Tommy Fleetwood, que en París 2018 había ganado sus cuatro partidos de parejas, esta vez repitió el truco y nuevamente ganó cuatro puntos. Rory, ganó tres y empató uno. Rahm ganó tres y perdió uno. Tyrrell Hatton, en cambio, ganó tres partidos por equipos y no perdió uno solo. Los único invictos por Europa fueron Hatton y Lowry. Aquellos que ganaron dos partidos, Justin Rose, Matthew Fitzpatrick y Ludvig Aberg. Por Estados Unidos, ningún jugador se fue invicto.
Tan increíble se considera la actuación de Luke Donald como Capitán, que ya los jugadores comenzaron a externar su interés de que Donald busque la trifecta para la próxima edición, a celebrarse en Adare Manor, en Irlanda. Con la evidente euforia del impactante triunfo en Bethpage (Black), ya ha arrancado la campaña para preparar e la escuadra que buscará una tercera Ryder Cup consecutiva. Así lo hicieron en 2002, 2004, 2006. Y también lo había hecho en los ochenta, cuando vencieron a Estados Unidos en 1985, 1986 y empataron en 1989. Sin embargo, en este último año, Europa logró retener la Copa, en virtud de que el equipo campeón solamente necesita un empate de 14-14 para retener, de acuerdo a los estatutos de constitución. 
Y la PGA de América, titular de la Ryder Cup, erró en cuanto a la nominación de Keegan Bradley como Capitán. En un afán de corregir una aparente injusticia, la corrección trajo nuevos problemas, ya que probablemente Bradley fue asumido como Capitán, antes de su tiempo. Un Capitán que iba a hacer la transición, pero terminó entrampado en su novatez. Muchas de las decisiones las tomó con una actitud solidaria de jugador, mas no con la autoridad de una Capitanía. Y; en defensa de Bradley, cabría preguntar lo poco que aportaron los ViceCapitanes, ya que estos son los responsables de retroalimentar al Capitán con datos acerca del rendimiento de cada jugador. Tal parece que nunca aportaron algo valioso que hubiese detenido el colapso de los estadunidenses. 
No volverá Keegan Bradley y ya algunos comentaristas y opinadores hablan de dos nombres; Justin Leonard y Fred Couples. Nadie puede responder por qué alguien como Fred Couples nunca ha sido seleccionado como Capitán de Ryder Cup. 
Del nefasto comportamiento de una parte del público en Farmingdale, New York, mejor ni hablar. Innumerables personas ilustres del mundo del golf han condenado unánimemente los lamentables hechos. Se cruzó una delgada línea, pero en parte, también es responsabilidad de los organizadores. En este caso, la PGA de América. Alentar y azuzar a la gente para que actúe de cierta manera, sin duda es reprobable. Una mínima parte de ello, también habría que atribuirla al Capitán de Estados Unidos, ya que ellos mismos lo estaban anticipando. Y hasta lo estaban festejando. Privó la mala educación y el mal gusto. Nunca en la cancha de golf debe buscarse que el apoyo del público se transforme en grosería y vulgaridad. 
Mauricio Durazo Villanueva