En la edición 108 del PGA Championship, el inglés Aaron Rai sorprendió a propios y extraños, con una actuación magistral, anotando mejor score en cada una de las cuatro rondas del torneo y con un explosivo 65, cinco-bajo par, en una tremenda cancha de Aronimink, capturó el primer campeonato mayor de su carrera, por margen de tres golpes. Un resultado, sin duda, que prácticamente nadie esperaba, especialmente cuando aparecieron nombres muy importantes en la tabla de posiciones. Una tabla que vio a cerca de 30 jugadores separados por cinco golpes solamente. Con esta impresionante demostración, Aaron Rai calló a los expertos y a los especialistas, quienes habían anunciado que esta cancha de Aronimink, favorecería a los pegadores más largos del PGA Tour.
Mucho se dijo reiteradamente, aquellos que puedan cortar los pares-4 con drives muy largos, sin duda tendrán la ventaja. Pero con lo que no contaban fue con que Aaron Rai aplicó una estudiada estrategia, que dio prioridad a ejecutar los segundos golpes al green, desde el fairway. Fue una decisión absolutamente justificada, ya que cuando los jugadores ejecutaban desde el rough, inmediatamente estaban en una situación desventajosa. En muchos hoyos, Rai sacrificó distancia, en aras de estar dentro del fairway, en algunas ocasiones esta desventaja fue de hasta 50 o 60 yardas. Pero no importó al inglés, quien jugó sus últimos 10 hoyos en seis-bajo par, con una vuelta final de 65 golpes, cinco-bajo par. Solamente en siete ocasiones a lo largo de la historia, un campeón de un torneo mayor había disparado mejor ronda cada día. Los parciales de Rai en esta edición del PGA Championship fueron de 70-69-67-65 para score de 271 golpes, nueve-bajo par.
Previamente, Rai había capturado su primer torneo en el PGA Tour, el Wyndham Championship. Sin embargo, él había surgido desde el DP World Tour, en donde había coleccionado tres títulos. Evidentemente, estamos hablando de un jugador que sabe ganar, pero quizá muy pocos pensaban que podía hacerlo en uno de los cuatro torneos mayores del golf profesional.
El desenlace fue fantástico. La noche anterior, muchos llamaban la atención por la cantidad de nombres que estaban muy cerca del liderato. Alex Smalley, un improbable líder con 6-bajo par, encabezaba con dos golpes de ventaja. Pero muchos se anticipaban a señalar a los favoritos, aquellos que ya tenían títulos mayores en su palmarés, como Jon Rahm, Rory McIlroy, Xander Schauffele, Cameron Smith, Justin Thomas, Patrick Reed y hasta Scottie Scheffler. El número uno del mundo estuvo ejecutando acertadamente, pero simplemente no pudo embocar un solo putt en su recorrido del sábado (71) en donde muchos apuntaron que ahí había evaporado sus aspiraciones. No obstante, Scheffler salía a la ronda final a solo cinco golpes del liderato, así que no estaba descartado en definitiva del torneo.
De aquellos que aun no ganan uno de los cuatro grandes, sobresalían nombres como Ludvig Aberg, Nick Taylor y Chris Gotterup, pero nadie apuntaba en dirección de Aaron Rai. Rai salió a solo dos de distancia, en cuatro-bajo par. El momento en que cambió la historia del campeonato fue en el par-5 del hoyo 9. En ese momento, Rai estaba en tres-bajo par, a tres golpes del liderato. Luego de un fenomenal segundo golpe, acertó águila con un corto putt, un lance que lo elevó hasta cinco-bajo par. Lo que vendría enseguida, fue monumental, digno de un torneo de este calibre.
Justin Thomas había puesto en la casa-club, el score de cinco-bajo par, ya que con formidable 65, Thomas ponía en la pizarra un 275, cinco-bajo par. Durante mucho tiempo, ese fue el score que marcaba el liderato, ya que los jugadores alternaban el 6-bajo par y el 5-bajo par. Sin duda, los nombres que eran marcadamente favoritos eran los de Jon Rahm y Rory McIlroy y Xander Schauffele, quienes jugaron en el mismo grupo. Era esperado que el campeón surgiera de estos tres astros.
El primero en llegar a 7-bajo par fue Aaron Rai, con birdie en el 11; prosiguió en otro en el 13, un corto par-4. En el 16, ejecutó dos magistrales tiros, dejando su pelota a solo tres metros para birdie y la cereza sobre el pastel llegó en el par-3 del hoyo 17. Tras un golpe intrascendete, que le dejó su pelota a 78 pies del hoyo, Rai ejecutó el tiro de su vida, un putt que lentamente recorrió la distancia para finalmente desaparecer en el fondo de la copa. El estruendo por el golpazo retumbó en todo el estado de Pennsylvania y ahí, todo mundo supo que el inglés sería el campeón. Ya no importaría lo que hicieran los grupos finales, quienes ya no podrían alcanzar a Aaron Rai.
Del hoyo 9 al 18, Rai jugó en seis-bajo par, algo extraordinario. Los grandes pegadores poco pudieron hacer para superar la estrategia de Aaron Rai. Surgió una nueva estrella en el firmamento. Detrás de él, Jon Rahm (68) y Alex Smalley (70) compartieron el subcampeonato, con score de 274, seis-bajo par. El 275 de Justin Thomas fue bueno para el cuarto lugar, empatado con Matti Schmid (69) y Ludvig Aberg (69), cada uno con score de cinco-bajo par.
Tres ganadores de títulos mayores, Cameron Smith (68), Xander Schauffele (69) y Rory McIlroy (69), empataron en el séptimo sitio, cada uno con 276 golpes, cuatro-bajo par. El grupo de Rory y Xander fue muy seguido en la jornada final, ya que muchos anticipaban que de esta par de jugadores saldría el nuevo campeón. Ni Rory ni Schauffele entraron en ritmo este domingo, en realidad ninguno ejecutó algún golpe espectacular que detonara sus rondas. Quien se acercó más al liderato fue Jon Rahm, quien tras haber arrancado birdie-birdie en sus dos primeros hoyos, parecía embalado rumbo al título. Pero al final, nadie pudo haber adivinado lo que lograría Aaron Rai en esta, la mejor actuación de su carrera.
Scottie Scheffler hizo una gallarda defensa, pero nunca estuvo en contención. Solamente se mantuvo lo suficientemente cerca y con una vuelta final de 69 golpes, uno-bajo par, empató en el puesto 14, con 278 golpes, dos-bajo par.
Aronimink reapareció luego de no sostener un PGA Championship desde 1962, cuando Gary Player conquistó el primero de dos PGA Championships. Un campo par-70, sin duda fue una prueba tremenda para los mejores del mundo. Demostró que estaban equivocados quienes habían adelantado que esta cancha favorecería a los pegadores más largos. Aaron Rai demostró lo equivocados que estaban. Ante todo, Aronimink favoreció a los jugadores más precisos.
Mauricio Durazo Villanueva

