Después de un año de ausencia, debido a los incendios en Pacific Palisades, El Genesis Invitational regresó a Riviera Country Club, en donde el estadunidense Jacob Bridgeman logró este domingo la actuación más relevante de su carrera, hasta este momento, que le valió conquistar su primer título en el PGA Tour, en forma dramática y hasta sufrida. Bridgeman construyó una gran ventaja en las tres primeras vueltas, con parciales de 66-64-64, que en 19-bajo par, lo colocó con ventaja de seis golpes, con solo 18 hoyos por jugar. Jugando en el grupo final con Rory McIlroy, parecía que Bridgeman no lograría su objetivo, ya que Rory también tenía una gran motivación para llegar a 30 títulos oficiales en el circuito. Bridgeman, en pos de su primera victoria y Rory, mucho más experimentado, buscando sus 30 primeras. Este es el drama del golf, que ahora se definió en favor del novato, de Jacob Bridgeman, quien a pesar de no haber anotado su mejor vuelta (72), fue suficiente para contener los embates de Kurt Kitayama (64), Rory McIlroy (67) y un veterano Adam Scott (63), quien anotó un espectacular nueve-bajo par en su último recorrido. Con total de 266 golpes, 18-bajo par, el estadunidense capturó apretadamente su primera victoria. Fue administrando su margen de ventaja, que era de seis golpes al empezar. Comenzó bien, pero pronto comenzaron los problemas y comenzaron a acercarse sus perseguidores. Pudo haber habido más drama al final, pero en realidad, nunca le dieron alcance.
Kurt Kitayama, con recorrido de 64, siete-najo par, fue uno de los grandes actores este domingo. Habiendo finalizado antes de la llegada del grupo final, puso en 17-bajo par en la pizarra. Jacob Bridgeman, a pesar de los errores que venía cometiendo, logró abrazarse al liderato y, con dos pares muy sólidos al final, pudo mantener el 18-bajo par y salir airoso de su primera gran prueba. Hoy, ya puede ostentarse como ganador en el PGA Tour. Su caso es muy peculiar, ya que siendo un jugador muy consistente, nunca había logrado una victoria en los circuitos por los que pasó, camino al PGA Tour.
Jugó brevemente en el PGA Tour Americas y posteriormente, en el Korn Ferry Tour. Ahí, solamente estuvo una temporada, logrando rápidamente su ascenso al PGA Tour. No es un jugador de poder, espectacular, su gran fuerza es su efectividad. Esto lo demostró plenamente este domingo en Riviera Country Club.
Rory McIlroy, por su parte, nunca pudo aplicarle la presión al ganador. Al cerrar con birdie-birdie, para vuelta de 67, cuatro-bajo par, redujo al mínimo la diferencia, con score de 17-bajo par. Pero nunca estuvo tan cerca de Bridgeman como para que el torneo haya tenido un gran dramatismo. Rory compartió el segundo lugar con Kurt Kitayama, un jugador que ya tiene dos títulos en su haber. Ambos sumaron 267 golpes, 17-bajo par.
Adam Scott, a sus casi 46 años, continuó dominando la cancha de Riviera, como en alguna ocasión lo hizo. Anotó un sensacional 63, ocho-bajo par, la mejor de la jornada final. De no haber comenzado tan atrás, su suerte pudo haber sido mejor. Con score de 268, 16-bajo par, al australiano se quedó con el cuarto sitio.
Scottie Scheffler, nuevamente dio una gran muestra de su profesionalismo. Al igual que la semana previa, comenzó lento, con ronda de 74 golpes. No obstante, se recuperó admirablemente, con parciales de 68-66-65, para 273 golpes, 11-bajo par. Compartió el duodécimo lugar, con lo que se quebró su racha de 18 torneos consecutivos, dentro de los 10 primeros. Una racha increíble, muy difícil que sea rota en el futuro.
Demostró el porqué es el número 1.
Mauricio Durazo V.

